La pintura surge como el deseo de utilizar aquellos retazos de color y formas que no construyen arquitectura, aquella mirada disidente del acto diario, de lo cotidiano.
La pintura es en si la implementación de la lucidez para el soporífero aliento de la rutina, de saber en cierta medida la sucesión de eventos que arman la rutina en su inicio matinal y su término nocturno.
Es a la manera de una ventana, sobre un tiempo y espacio interno…. Personal, no existiendo un hilo conductor formal y técnico, es variante y vibrante, es en función de los humores del día, de esos instantes Inciertos, más rojos que azules, más blancos que amarillos, más negros que verdes, más luminosos que obtusos, más grandes que pequeños, etc.
Surgen bajo la vertiente de la incertidumbre, esa bendita incertidumbre de no saber su formalidad, concluida, final, terminada, como tampoco saber que destino tendrá en el observador de la pintura, (concluida o no), esa vibración de colores y formas. Por la diversidad que se genera hacia la virtud de la Incertidumbre, Como te comentaba….lo que ocurre al agitar los estambres……una colorida incertidumbre…..